Historia

museo-694x1024La Industria del Corcho llegó a Extremadura en 1845, con la expansión de empresas catalanas al resto de la Península Ibérica, produciéndose los primeros asentamientos en Jerez de los Caballeros y Alburquerque.

En 1858 se establece la primera industria corchera en San Vicente de Alcántara, de la mano de Pedro Moreno, un socio de una casa inglesa que se dedicaba a la comercialización del producto, sin embargo, fue en 1872 cuando se instaló la primera fábrica que dio origen a la industria posterior, se trata de la llamada Fábrica del Inglés, su primer propietario fue Henry Bucknall. La llegada del ferrocarril a San Vicente en 1880, supuso un gran impulso para la industria del corcho. En 1888, George Robinson, cuyo nombre se encuentra aún grabado en la portada de la fábrica, la compra a su compatriota, llegó a tener muchos empleados, y abarcaba toda la producción, desde la extracción del corcho hasta su transformación en tapón. Finalmente, en 1902, dejó su actividad en San Vicente.

Por esta época había familias sanvicenteñas que se animaban a poner sus propias empresas familiares, se les llamaba “bolicheros”.

En 1952, tras la crisis por la Guerra Civil, el corcho se revaloriza, se instalaron varias empresas catalanas en San Vicente, y algunas familias se animaron a seguir abriendo sus propias empresas. En este momento empieza también a regularse el sector. En 1980 se creó La Agrupación Sanvicenteña de Empresarios del Corcho, (ASECOR), suponiendo a partir de ese momento, el mayor impulso que desde la localidad se realiza en la búsqueda de la mejor calidad del corcho.

Hoy en día, Extremadura es la segunda  Comunidad Autónoma española en producción de corcho, y cerca del 65% de esa producción se concentra en San Vicente. Estas industrias se dedican a la preparación del corcho en plancha en su mayoría, y a la producción de tapón natural, disco natural y tapón aglomerado.